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CÓMO SE HIZO
La web de Los Aurones ha tenido el
placer de charlar con Josep Lluis Viciana, creador de la serie, el cual nos contó
muchas cosas interesantes acerca del rodaje y los personajes:
P-¿Cómo surgió la idea
de hacer la serie?
R- Yo siempre he sido un amante del mundo fantástico. Trolls, elfos, brujos,
diablos y un sinfín de extraños animales siempre me han fascinado, así que un
día pensé, ¿porqué no hacer real todo este mundo en una serie?... Y de este modo
empezó un largo camino que duraría varios años, en compañía de grandes
profesionales y mejores amigos. El viaje no fue fácil, pero contamos con la
mejor de las aliadas... LA ILUSIÓN!!!!!
P-¿Cómo fueron los
primeros rodajes?
R- Todos, absolutamente todos, somos artistas, cada cual tiene su don... El don
de la música, la pintura, la escritura, el modelaje... Y ese fue mi primer
trabajo, tras finalizar el guión, empecé a buscar el equipo entre gente
profesional y otra que no lo era, pero que tenían una cosa en común, talento. No
teníamos productor ni medios económicos así que trabajábamos como los becarios,
por amor al arte. Empezamos a montar los primeros decorados y a construir las
marionetas en un garaje que nos prestó un amigo con más bondad y paciencia que
un santo. Lo que tenía que durar dos meses duró dos años y solo rodamos diez
minutos de película. Rodábamos en 35mm con una cámara que nos dejaba
gratuitamente El Institut del Cinema Català, desde entonces siento un especial
afecto por las ONG. El tiempo fue pasando y aunque estábamos hinchados de moral,
nuestro cerdito-hucha se había adelgazado tanto que no hubiera pasado un casting
para hacer de los tres cerditos. Ya no podíamos continuar solos así que llevé el
proyecto a la productora D'Ocon Films que logró que TVE se interesara por él,
siempre que fuera una serie... La serie se hizo y luego se finalizó la
película... Recuerdo el día que terminamos el rodaje, al salir del plató, hacía
mucho frío, era Navidad.
P-¿Sabe cómo y dónde se
crearon las marionetas?
R- En la creación de los muñecos intervinieron tres grandes genios, el escultor
José Luis Hernández que fue el que les dio forma, Miguel Ortiz les dotó de unos
mecanismos en el cuerpo y la cabeza para que tuvieran una gran expresividad y
finalmente Nuria Viciana, que no es porque sea mi hermana, pero vistió a los
muñecos con unos diseños que ya los quisiera para sí Armani. Tras muchas pruebas
de materiales y mecanismos para su movimiento, nació el primer muñeco... Había
pasado casi un año desde que empezamos.
P-¿De dónde surgió la
idea de poner esos nombres tan peculiares a los personajes?
R- Poner nombres ha sido para mí algo apasionado y divertido... Primero busco
palabras en libros, cómics, revistas...y luego juego con ellas hasta que
quedan listas para bautizar a los personajes.
Estroles viene de "Es una trola".
Grog viene de "Ogro".
Tejo viene de "Tejón".
Yuca viene de la planta "Yuca".
Poti-Poti es una palabra catalana que significa "De todo un poco".
Gallofa es una combinación de la
palabra gallo y "llufa" que en catalán significa algo así como pifia.
Aurones contrariamente a lo que mucha gente cree, no viene de la palabra aura
que significa oro, sino de una tribu que vivió en nuestra península y que se
llamaba Aurons... A veces las cosas no son lo que parecen.
P-¿En qué se inspiró
para crear los personajes de Gallofa, Poti- Poti y Tejo?
R- Más que inspirarme en otros
personajes existentes, los doté de una personalidad que me permitiera contar las
historias que tenía en mente. Creé a Gallofa con un carácter que me hiciera reír
y disfrutar mientras escribía los guiones... Con Gallofa me era muy fácil
empezar a escribir y eso era muy necesario para mí que siempre me da una gran
pereza empezar la primera línea en un papel en blanco. Gallofa es como el payaso
tonto que al final resulta ser el más listo y que dice cosas que muchos no se
atreven ni a pensar... Gallofa es el amigo que a todos nos gustaría tener. A
Tejo y Yuca los creé con la intención de que los pequeños espectadores se
identificaran con ellos, eran valientes, decididos y con un gran sentido de la
justicia, pero quizás eran demasiado perfectos por eso creé a Poti-Poti, para
darle el frescor y la inocencia que le faltaba al grupo protagonista.
P-Lo de convertir a los
malos en fruta es bastante original así como surrealista ¿cómo surgió la idea?
R-
Los héroes de la serie eran Tejo y Yuca y
constantemente tenían que enfrentarse a todo tipo de malvados. ¿Cómo podían
hacerlo si no eran expertos en artes marciales ni nada por el estilo...?
Entonces se me ocurrió darle poder a Tejo para que pudiese transformar a sus
enemigos en frutas, así de paso, convertía una acción violenta en algo
divertido.
P-¿Cómo se hicieron los efectos especiales?
R-
De los efectos especiales de la serie, se podría
escribir un libro. Tuvimos de todo, humo, explosiones, destrucciones,
incendios... Y es que mi buen amigo Daniel, además de ser el padre de la
excelente fotografía, también fue el responsable de los fantásticos efectos
especiales, tarea que desempeñó con una gran pasión... Cuando lo veía pensativo,
ausente con la cuchara de café en la boca y su inseparable bata de profesor de
laboratorio, yo pensaba... ¿Qué tendremos hoy, incendio o traca valenciana? Y es
que hasta los explosivos se los fabricaba él, con ácido nítrico y otros
elementos que mejor no nombro, hacía unos fuegos artificiales que ni la
inauguración de los juegos olímpicos de Pekín... ¡¡¡¡Era genial!!!! Siempre nos
sorprendía con algo nuevo, por cierto, que en la última escena del largometraje
un avión tenía que deslizarse por un cable y pasar sobre Poti-Poti, cuando éste
se agachara, no se agachó y el avión le cortó la cabeza... Si no hubiera sido un
muñeco, ahora Daniel sería un tipo famoso.
P-¿Dónde y cómo se dobló la serie?
R-
En Videocomunicación, un estudio que ya ha
desaparecido y del que guardo gratos recuerdos ya que allí realicé mis primeras
series y la película de los Aurones... Por cierto, que cerca del estudio todavía
está el restaurante "El Barquito", al que acudía a comer mientras rodaba los
Aurones... Os lo recomiendo, si viajáis a Barcelona. Las voces, las grabaron
como referencia, los artistas que luego manipularon las marionetas, luego, ya en
el rodaje, interpretaban y movían las bocas de los muñecos mientras oían las
voces grabadas, una vez montada la serie, las voces volvieron a grabarse por
dobladores profesionales.
P-¿Qué sintió al ver la serie por primera vez en televisión?
R-
No suelo ver mis series cuando las emiten por TV.
Pero en el caso de los Aurones sí que ví algunos de los capítulos y la sensación
que me producía al verlos era un poco de nostalgia, recordando en cada secuencia
todo lo que había sucedido en el plató.
P-¿Qué le pareció el abundante merchandising que surgió a raíz del éxito de la
serie?
R-
La verdad es que me sorprendió. Durante la emisión
de la serie recibíamos cartas de algunos espectadores quejándose de que la serie
daba miedo. Siempre pensé que no se vendería ni un muñeco, me equivoqué... No
sería la última vez, sin ir más lejos, en esa época estaba preparando otro
proyecto de marionetas, llamado Pikotokis, pensé que sería un éxito... Nunca
llegó a hacerse, terminó en el cajón de los olvidos y empezó para mí una nueva
etapa... Los Fruittis.
P-¿Mantiene algún contacto o ha vuelto a coincidir con alguno de sus antiguos
compañeros de rodaje?
R-
Una vez finalizado Los
Aurones, todos los que participamos tomamos caminos distintos y ninguno volvió a
trabajar con marionetas a excepción de los que las manipulaban, ya que este era
su oficio. Aunque nunca hemos vuelto a reunirnos todos, sí que mantengo contacto
con muchos de ellos, ya que después de finalizar el rodaje, éramos más amigos
que compañeros... Pero aún hay uno del equipo con el que todavía trabajo. Es el
músico Josep Roig. Llevamos colaborando juntos más de 30 años. Es el creador
musical de las series que he realizado. Duramos más que un matrimonio, supongo
que es porque pasamos más tiempo riendo que trabajando.
P-¿Qué le parece el que tanta gente todavía recuerde la serie y sus personajes?
R-
Pues la verdad es que
estoy sorprendido. Cuando finalizó la emisión por TV, la serie pasó al olvido
más rápido que la promesa de un político. Aquella época coincidió con el
desembarco masivo del manga japonés, que por cierto, les salió mejor que el
desembarco de Pearl Harbor. Da alegría ver que muchos de los chavales de
aquella época disfrutaron con la serie... Podemos estar contentos, no lo hicimos
tan mal después de todo.
P-¿Cómo influyó el hacer esta serie en su carrera?
R-
Rodar Los Aurones me
supuso un esfuerzo solo comparable con estudiar inglés a partir de los 50 años...
Gracias a Los Aurones, realizar las series que le precedieron me resultó tan
relajante como un viaje programado de jubilados a Mallorca. Digamos que desde
entonces veo los problemas de un modo más optimista. Los Aurones me hicieron ser
más positivo. No veo la botella medio vacía, tampoco la veo medio llena. Lo que
veo es la botella llenándose.
P-...Y una pregunta que mucha gente se hace: ¿Tuvieron algo que ver Los Aurones en
la creación de otra serie mítica como lo fueron Los Fruittis?
R-
Pues sí, mucho. La
idea partió de las frutas que Tejo transformaba en Los Aurones. Los Fruittis fue
la primera serie que se hizo totalmente por ordenador. En aquella época, el
dibujo animado aún se rodaba con película de 35 mm... Para mí fue una nueva
experiencia. Pero eso ya es otra historia, muy distinta a la de Los Aurones.
Tardé mucho tiempo en hacer Los Aurones... Pero fueron tiempos muy felices.
- FIN DE LA ENTREVISTA -
( ENTREVISTA REALIZADA ENTRE
MARZO Y ABRIL DE 2009 )
¿SABÍAS QUE...?
La serie de
Los Aurones empezó como un proyecto entre amigos de la ciudad de
Terrassa para realizar una película de marionetas. Empezaron a rodar
los fines de semana en un garaje hasta que se vio que el proyecto
era inviable. Al finalizar esta primera fase (después de un año de
trabajo), se habían rodado unos 10 minutos de la película (las
secuencias del final, cuando el castillo de Grog es destruido). Tras
un tiempo de parón, D´Ocon se unió al proyecto y consiguió venderlo
a TVE como serie y largometraje, que se rodaron de un tirón entre
mayo y diciembre de 1986.
Los 26
capítulos de la serie fueron realizados por dos equipos distintos
(13 capítulos cada equipo). Hubo dos directores: Josep Lluis Viciana
(creador y guionista de todos los capítulos y director también de la
película) y Antoni D´Ocon (también productor).
El primer título que tuvo el proyecto,
cuando sólo se pensaba rodar una película, fue "El Rey de las
Armas".

La voz de Poti-Poti la puso el productor
Antoni D'Ocon.
La mayoría del
equipo que rodó la serie era gente muy joven. La media de edad no
superaba los 23-25 años.
La
serie se rodó y posprodujo íntegramente en los ya desaparecidos
platós de la empresa Videocomunicación en la calle
Muntaner de Barcelona.
Los 26 capítulos se rodaron por orden de
decorado, es decir, se construía un decorado y se rodaban todas las
secuencias de todos los capítulos que sucedían en él. Después se
destruía el decorado. Sólo se conservaban los decorados
necesarios
para el rodaje en cine del largometraje, que se realizó al acabar el
rodaje de la serie.

Esta forma de rodar supuso un gran
trabajo de pre-producción. Todos los guiones estaban escritos antes
de comenzar el rodaje. Se desglosaron para detallar decorados,
personajes, accesorios, efectos especiales, etc... A continuación se
establecieron los calendarios de construcción, ensamblaje, rodaje y
destrucción de cada decorado. Todo debía estar perfectamente
sincronizado para evitar retrasos. Y funcionó a la perfección puesto
que el retraso acumulado tras 7 meses de rodaje fue de un día para
el equipo que rodaba por las mañanas.
Esta
es una foto del equipo que rodaba por las mañanas. De izquierda a
derecha: Alba Juanola (marionetista), Llorenç Huguet (2º operador),
Francesc Prades (marionetista), Alfred Casas (marionetista), Carlos
Rueda (responsable de plató), Rosa Mª Coca (marionetista), Josep
Lluis Viciana (creador y director), Cori Torroja (marionetista),
Daniel Salas (director de fotografía), Gregori Victori (ayudante de
dirección), Santiago Borricón (técnico VTR).
Los
decorados se construían en Terrassa a 40 Km. de Barcelona. Luego se
transportaban hasta los platós y se ensamblaban. El plató se dividió
en zonas para poder rodar un decorado y montar el siguiente
simultáneamente. Algunos decorados se montaron sobre ruedas para
moverlos con facilidad de la zona de montaje a la de rodaje cuando
se quería aprovechar un diseño de iluminación ya instalado.
Para recrear la vegetación de los
decorados, al principio, se utilizaron plantas y arbustos plantados
en macetas, pero el calor de los focos los secó a las pocas semanas.
Así que no quedó mas remedio que, durante los fines de semana, el
equipo de decoración se encargaba de buscar musgo, hierba, plantas y
flores para mantener siempre verdes los bosques de los decorados. En
ocasiones se usaron bonsáis, pero en aquella época no eran tan
populares como ahora y su prohibitivo precio los hacía inasequibles
para la producción. Otra fuente de material fue la floristería
frente a los estudios, a la que se recurría en última instancia.
En muchas secuencias se utilizó el
sistema de pantalla azul para insertar electrónicamente fondos como
cielos, bosques o montañas. También para los
efectos visuales y,
sobre todo, para hacer volar a Iris. Es por ello que en toda la
serie no hay prácticamente ningún objeto, vestuario o decorado de
color azul (con la excepción de la cueva de hielo donde aparece Iris
por vez primera).
Las
marionetas, a pesar de su aparente sencillez, eran muy difíciles de
manipular. El cuerpo y, sobre todo la cabeza, escondían varios
mecanismos que permitían diversos movimientos: doblarse por la
cintura, girar la cabeza, inclinar la cabeza, abrir y cerrar boca,
abrir y cerrar ojos. Todos estos movimientos se controlaban mediante
botones y palancas centralizados en la empuñadura que sujetaban los marionetistas. Dos largas varillas metálicas escondidas en las ropas
de las marionetas permitían controlar las manos, en los movimientos
complicados eran necesarias dos personas para poder manipular cada
marioneta.
Los
marionetistas que movían los muñecos, trabajaban sentados en cajones
acolchados y con ruedas para poder moverse con soltura entre los
decorados que, en ocasiones, eran muy grandes. Llevaban gafas de sol
para protegerse de la luz de los focos, que era muy potente para
permitir que las imágenes aparecieran lo más enfocadas posible. Para
poder mover las marionetas sin equivocarse, miraban
a un espejo situado bajo el decorado en el que se reflejaba un
monitor. Así evitaban confundir la izquierda con la derecha y
ahorraban un tiempo considerable.
Dado el fuerte ritmo de rodaje, los
marionetistas no podían aprenderse los diálogos de memoria. Por lo
tanto, durante la pre-producción se grabaron todos los diálogos con
las voces de los propios manipuladores. A la hora de rodar, se
lanzaba un play-back con los diálogos de cada
secuencia y los marionetistas acoplaban los movimientos de los
personajes a las voces pregrabadas.
En estas dos fotografías podemos ver lo
que ocurría arriba en el decorado y debajo del mismo.


Los personajes principales tenían
manipuladores fijos. Eran los marionetistas con mayor experiencia.
Conseguían dotar a cada marioneta de matices de movimientos que
definían su personalidad. Se identificaban tanto con sus personajes
que, bajo el decorado, se podían ver sus caras expresando las
acciones de sus marionetas.


Al poco tiempo, se produjo un fenómeno
curioso: para dar instrucciones, el equipo técnico hablaba con los
personajes en lugar de con sus manipuladores. Era frecuente ver al
director o al equipo de cámara conversando cara a cara con las
marionetas. Los marionetistas, a su vez, utilizaban sus marionetas
para dirigirse a las personas fuera del decorado, poniendo la misma
voz que habían utilizado para el play-back. En
ocasiones, Gallofa, Tejo, Yuca o Estroles amenazaban con un plantón
si los bocatas tardaban en llegar o provocaban frecuentes ataques de
hilaridad a todo el equipo con sus salidas del guión.

En
las secuencias del capítulo "La fiesta de Poti-Poti" que suceden en
el teatro hay más de 30 personas bajo el decorado para poder mover
todas las marionetas que están sentadas. Se recurrió a todo el
personal disponible: los dos equipos de marionetistas, los
encargados de decoración, gente de realización, incluso los
invitados a presenciar el rodaje ese día... Y el personal de
oficinas de los estudios.
Al tratarse de maquetas, el espacio
dentro de los decorados no era muy grande. Esto obligaba a realizar
contorsiones para colocar la cámara en determinados ángulos o bien
para poner el atrezzo.

Aunque hay quienes han tachado a la
serie de paupérrima, lo cierto es que la ambientación estaba cuidada
al máximo. Como se puede apreciar en las siguientes fotografías del
taller de Rom, hay un panel con herramientas que son de verdad, una
pizarra con cálculos en tiza, un banco de carpintero, una mesa con
un plato, frutas, etc...

El episodio titulado "El desierto de
Zeth" es el más surrealista de todos. Esto fue debido a una
repentina "inspiración Daliniana" inducida por la falta de tiempo.
Gran parte de la acción sucede en escenarios desolados y no es
difícil observar que en realidad es el mismo decorado (montones de
arena) con diferente iluminación y atmósfera. Lo que sucedió es que
fueron las últimas escenas que se rodaron de la serie. Como se
llevaba acumulado un gran retraso, se tuvo que rodar durante 36
horas continuadas para acabar dentro del plazo previsto. No quedaba
tiempo para cambiar los decorados y se decidió prescindir del
interior del castillo, que se convirtió así en una dimensión
paralela que contenía un "desierto de Zeth infinito y oscuro".
En ese mismo episodio se produce un gran
incendio que arrasa el bosque cercano al poblado Aurón. Para rodar
todos los planos de fuego necesarios, se preparó un decorado del
bosque de 6 x 3 metros y, simplemente, se le prendió fuego. Todo
estaba muy bien preparado: 3 cámaras rodando simultáneamente, 6 o 7
personas con extintores y 2 mangueras de incendios. La orden era de
no apagar el incendio hasta estar seguros de tener todas las tomas
posibles desde varios ángulos.
Debido al entusiasmo del equipo y la
tensión del peligro del fuego, nadie se dio cuenta de la espesa humareda que iba acumulándose en las alturas del estudio. Cuando el
director gritó "¡corten!" y se procedió a apagar las llamas,
entraban los bomberos avisados por los vecinos y procedieron a
evacuar las instalaciones. Cuando el equipo salió a la calle (el
plató estaba en el centro de Barcelona), una multitud alarmada los
esperaba, una espesa columna de humo negro ascendía desde las
puertas del plató y el tráfico había sido cortado. Sin embargo, el
incendio quedó de lo más aparente y no hubo ninguna denuncia.
Para
los efectos de fuego se utilizó una fórmula utilizada en las viejas
películas en Technicolor. Una mezcla de gasolina, gas-oil, alcohol
de quemar y petróleo. Proporcionaba unas llamas espectaculares, de
color muy anaranjado y de baja luminosidad, ideales para ser
filmadas. El efecto era remarcable sobre todo en el largometraje,
donde había muchas explosiones al principio y final de la cinta, ya
que las cámaras de TV de la época no daban muy buen resultado con el
fuego.
Para hacer las explosiones se utilizaron
diversos materiales en función del tipo de explosión buscado. Para
las destructivas, que rompían muros o rocas, se emplearon petardos
de gran potencia. Para las espectaculares, con grandes llamaradas y
chispas, se utilizó un producto llamado PIROXILINA o
FULMICOTÓN, relativamente fácil de fabricar. Era el mismo
material que se usaba en la novela de Julio Verne "De la
Tierra a la Luna" para impulsar el obús que enviaba a sus
protagonistas a la Luna. Las chispas se conseguían añadiendo polvo
de aluminio.
Cada gran explosión era, en realidad, la
combinación de varias pequeñas explosiones detonadas casi al mismo
tiempo. Se conseguía así mayor espectacularidad al poder mezclar
diversos tipos de materiales y también mayor seguridad al poder
controlar mejor los efectos de cada explosión parcial.
Por ejemplo, las explosiones que, al
principio del largometraje destruían las casas del poblado aurón,
eran fruto de la combinación de hasta 12 detonaciones diferentes.
Si
recordáis la película, el rey Grog disparaba bolas de fuego con una
catapulta. Cada bola de fuego impactaba en una casa y provocaba una
gran explosión de fuego que la destrozaba. Pues bien, las bolas de
fuego eran bolas de yeso recubiertas de tela impregnada de una
mezcla inflamable y de polvo de aluminio. En un plano eran
disparadas de verdad por la catapulta. En el plano siguiente, se las
veía entrar en campo siguiendo un cable invisible hasta entrar en la
casa por el tejado. Una primera explosión era provocada por el
impacto de la bola en un lecho de PIROXILINA impregnado de
líquido inflamable, polvo de aluminio y nitrato potásico. Casi al
mismo tiempo se detonaban diversos petardos insertados en los muros
de la casa y en el tejado que saltaban por los aires. Otros
detonantes prendían el líquido inflamable que lo impregnaba todo. El
efecto era muy espectacular y parecía que la casa reventara por la
explosión de la bola de fuego.
Las explosiones eran filmadas por 2
cámaras de cine de alta velocidad. El ralentizado conseguía que las
llamas parecieran gigantescas. Una de estas explosiones puede verse
al inicio de cada capítulo, en los títulos de crédito.
También, durante el rodaje de la serie,
se usaron tres tipos de humo. Para el humo espectacular de
explosiones o efectos mágicos, una máquina de humo para espectáculo.
Para las nieblas y neblinas misteriosas, incienso litúrgico. Y para
las nieblas bajas (como la que surca el navío de los espectros)
hielo carbónico (CO² congelado) disuelto en agua caliente.
Debido a la mezcla de humo y polvo, los
miembros del equipo utilizaban frecuentemente máscaras anti-polvo y
batas médicas para proteger sus pulmones y su ropa.

En
la siguiente foto puede verse el momento previo a la destrucción del
poblado aurón. Las cámaras están protegidas por cristales para
evitar el impacto de fragmentos del decorado en los objetivos. El
ayudante de dirección (de rojo) está dando instrucciones al equipo
de extinción. Llevan cascos y gafas para protegerse de las
explosiones. Los cables blancos en el suelo conectan las cargas
explosivas con los interruptores situados detrás del parapeto. El
técnico de efectos observará la acción a través de un monitor de
televisión conectado a una tercera cámara (de TV, cubierta por una
protección azul).
En
el capítulo "Ruadán, el cazador de guerreros", las nubes siniestras
que se ven en el cielo negro se consiguieron mediante un efecto
utilizado en la primera película de "Star Trek": en una pecera con
una capa de agua fría y otra de agua caliente, se inyectaba látex
líquido que quedaba suspendido y moviéndose entre dos aguas.
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